Por desgracia los inversores particulares no suelen tener en cuenta que
la acción en la que están depositando su dinero pueda reducir su
rentabilidad por dividendo con el paso del tiempo o incluso llegar a
eliminarlo. Obvia decir que este planteamiento de inicio es considerado
erróneo.
El dividendo de cualquier empresa cotizada depende de la evolución del
negocio propio y del pay-out destinado a retribuir a sus accionistas.
Por tanto, si una empresa empeora su cuenta de resultados, el dividendo
tenderá a verse reducido. Prueba de esto hecho la podemos observar en
los numerosos ejemplos que nuestro mercado nos ofrece: Antena 3
Televisión, Mediaset, Telefónica, Repsol etc.